Parecía que, tras sobrevivir a la crisis provocada por un infarto de miocardio, los glóbulos rojos
ya iban a poder vivir en paz. Sin embargo, absorbidos por un misterioso tubo, han despertado en
un nuevo entorno muy desconcertante… Ahora deberán hacer frente a los problemas de salud
crónicos que aquejan a un cuerpo distinto, así como a una sobredosis de cafeína, a cálculos
renales, al olor a anciano y hasta a una embolia pulmonar.



